De atlánticos vibrantes a mediterráneos con cuerpo: blancos para cada momento.
Albariño y verdejo: acidez y fruta blanca.
Más cuerpo, hierbas y elegancia.
Para cenas con pescado al horno o aves.
La regla de oro del blanco: frío de verdad, pero no congelado — 8-10 ºC de servicio. Para aperitivo y marisco, un Albariño de Rías Baixas; para diario sin pensar, Verdejo de Rueda; para descubrir algo con más profundidad, Godello de Valdeorras, la uva blanca más emocionante de España ahora mismo.
Si el plato es pescado al horno, aves con salsa o arroces melosos, sube a un blanco con crianza o con lías: más cuerpo sin perder frescura.
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