Pálido, seco y elegante. Aperitivo cómodo.
Más fruta, más cuerpo. Va con barbacoa.
Brindis y celebración con un punto de fruta.
El rosado es el vino más injustamente tratado de España: se asocia a "vino fácil" cuando en realidad es el más versátil de la mesa. Un provenzal pálido y seco resuelve cualquier aperitivo; un rosado de garnacha navarra con cuerpo aguanta barbacoas, arroces y picoteo largo sin despeinarse.
La única regla: añada reciente. Un rosado del año pasado ha perdido lo mejor que tenía. Y frío: 8-10 ºC.
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